Tafí del Valle

30/06/22 

Estos tres días en Tafí han sido más que hermosos.

Natalia, nuestra nueva anfitriona es un amor. Una dulzura de persona, siempre sonriente, bella y transparente. No podemos estar más agradecidos de haberla conocido. Realmente, una belleza de mujer.

Gracias Naty por compartirnos un pedacito de corazón. Sabemos que no te va a hacer mal porque tenés un corazón gigante.

En Tafí finalmente probamos humita en chala, que delicia!! Y a la tarde cuando Naty nos dijo que ya había vuelto de Cafayate a dedo y estaba en su casa, fuimos para allá.

Hicimos ñoquis y le anotamos la receta. A comer y a dormir que mañana hay excursión.

Al día siguiente nos levantamos tempranito y fuimos a Las Carreras, uno de los pueblos que rodean el Cerro del Medio. $160.- en bondi, y de ahí a la Cascada Los Alisos, con un desnivel de 346m y una distancia de 1,7km. Se atraviesan los faldeos del Cerro Muñoz en las Sierras del Aconquija, hasta llegar a la cascada que tiene una caída de 60m de altura. 

Cuesta pero lo logramos. En el camino recogemos Arcayuyo para ponerle al mate y Muñamuña, el yuyito del amor.

- De este no le ponemos – dice Naty – porque tengo marido.

Al despertar del tercer día conocimos a Jesús, ¿que casualidad no? Un hombre de 90 años que cruza a pie el Cerro del Medio, con su bastón y sus cataratas, guiado por el sonido del Cerro.

- ¿El sonido del cerro? No escucho nada. – Le confieso cuando me cuenta.

- Por eso vas en colectivo. – Me responde mirando algún punto sobre mi cabeza.

Y Jesús va, con su bastón y sus cataratas, a paso seguro hacia arriba. Lo vemos hasta que se confunde con el cerro, se vuelve piedra, y ya no vemos más.

Nosotros a El Mollar, donde está la reserva arqueológica de los Menhires, monolitos de piedra. Se estima que éstos tienen alrededor de 2000 años. Se distinguen rostros humanos, figuras felinas y porongas. Un montón de porongas.

Al principio estaban distribuidos a lo largo y ancho de todo el valle. Pero en algunos momentos del 1900 los empezaron a trasladar con impactos negativos. Ahora están todos juntos en la reserva arqueológica donde se los protege del hombre que en algún momento fue su Dios, y cómo todo Dios, da y quita. Así es nomás.

El sol en invierno aquí quema hasta las muelas. A refrescarse bajo la sombra de un pino y a bajar hasta el dique, a pasar la tarde.

Las vacas no nos temen, se deja ver. Pastan a lo lejos y en un pestañar, mientras permanecemos hipnotizados con la vista en El Pelao (el cerro, no alguno sin pelo) las vacas nos rodean y meriendan con nosotros. Una vaquita bebé salta despatarrada de aquí para allá y juega en el pasto entre todas las viejas que ya se han acostumbrado a este mundo cruel. Pero ella todavía no sabe, ella recién está aquí, saboreando la vida y tanteando este mundo que se le presenta hermoso y abundante, hermoso y generoso.

Volvemos a lo de Naty, con los ojos saciados de tanta belleza y fragilidad.

Naty se quedó cocinando alfajorcitos de maicena, que venderá el finde en la terminal y por el barrio, a algunos comercios y en los semáforos. Nos convida unos y son deliciosos!! Tiene el guiso calentito, y nos sirve una porción abundante. Naty, te vamos a extrañar!

Cerca del mediodía nos despedimos con un montón de abrazos y arrancamos a caminar, hasta la comisaría: un buen punto para hacer dedo destino a Amaicha del Valle. Y así es, ni bien levantamos el dedo nos levanta una pareja. Él nos cuenta que antes de la pandemia estuvo viviendo en Berlín.

- Work and Hollidays. – Pregunto en mi inocencia.

- No, soy informático. Estuve diez años fuera de Argentina, primero haciendo un doctorado, después un máster. Laburé en Microsoft, pero me cansé y me puse a producir música. Ahora tengo unos cursitos que grabé y se venden solos a través de mi página web.

- Impresionante. – Es lo único que atino a decir.

Llegamos al Infernillo, el último pueblito del Valle. Bajamos a observar la tierra desde una curva, donde nos cuentan que somos privilegiados, ya que el 90% del año ese lugar está lleno de niebla. Una llama espera atada triste la próxima foto del turista. Me acerco, la acaricio, me escupe, la escupo y nos vamos.

En Amaicha nos dejan y siguen viaje. Nosotros directo a morfar. Un locraso para Nyx, unas milangas para mí. Y a caminar hasta lo de Marcos, nuestra nueva anfitriona.

Comentarios

Entradas populares