ISLA DEL SOL

Isla del Sol

Soñé toda la noche pero no me acuerdo nada. Pero estoy seguro de que soñé porque me levanté agotado. Con sensación de pesadez. Hoy es un día importante. Hoy es el Kolla Raymi, el equinoccio de primavera. Hoy es 21 de septiembre y nos vamos para la Isla del Sol.

Nos despertamos y preparamos chocolate. Un pedacito basta. Cortamos frutita y vamos para el muelle a disfrutar de la mañana a orillas del lago más hermoso del mundo mientras oímos el chirriar de vidrios rotos en la panza del sapo. El día nos sorprende con un acontecimiento sin igual, un doble arco iris circular. Jamás en mi vida había presenciado algo semejante. Un círculo en el cielo multicolor, y otro más grande a su alrededor. Hay un tercero un poco más desdibujado que los atraviesa. Sin duda, el fenómeno más hermoso e inusual que vi en el cielo hasta el momento.

Un gran día para navegar por el lago más alto del planeta, rumbo al primer pedacito de tierra, la famosísima Isla del Sol.

- En la isla del sooool… - canta Nyx mientras desarmamos la carpa.

Hoy vamos al Paraíso, hacia el Jardín del Edén andino. Al comienzo, al principio del mundo y del hombre. A la…

- Isla del sooool… - sigue Nyx moviendo las caderas, levantando los brazos hacia arriba, donde alrededor de la estrella que le da el nombre a la isla, el arco iris circular la corona de colores, y la vuelve casi una diosa.

Casi, porque una diosa jamás viajaría con un simple mortal como yo. Casi, porque cuando baila y me hipnotiza con el movimiento de su figura, creo estar por un ratito en el cielo, flotando entre nubes rosas de algodón de azúcar. Casi, porque viene y me besa, y siento como en la espalda me crecen alas pesadas capaz de llevarme a lejanías insospechables, pero cuando los abro y la veo, sonriendo, miro hacia abajo y todavía estoy en el suelo, miro hacia arriba y una doble aureola ilumina el mundo de colores. Somos mortales y la vida brilla en la superficie del lago, invitándonos a cruzarlo, recordándonos que regalos como el día de hoy no se dan todos los días.

No, recordándonos que todos los días son un regalo, hechos para nosotros, los mortales, para que nos regocijemos en la dicha de estar vivos, de ver al sol salir un día más.

Por eso cruzaremos el lago a la luz del arco iris, para festejar en la isla con su nombre, en su nombre y en el nuestro.

El barquito nos espera, cargamos las mochilas abajo y subimos al techo, a navegar con el viento en la cara, hacia nuestro destino. Nos dejan en el sur de la isla, así que toca caminar hasta el norte, dónde están las ruinas del templo, el lugar donde queremos acampar.

Aquí, en la Isla, conviven tres comunidades que no se llevan bien entre sí, y que exigen pagos diferentes. Uno en el sur, donde bajamos y regateamos velozmente. Otro en el medio que intentaremos esquivar, y el último en el norte que ya veremos como haremos para evitar.

Dejamos todas nuestras cosas en una de las mochilas en un hostel, y cargamos las otras; la pequeña con el agua, el mate y las frutas; la otra con la carpa, el abrigo y las verduras. Y arrancamos a caminar con las espaldas rotas de tanto peso, pero felices de andar por un camino tan antiguo, viendo a la gente trabajando la tierra, hoy como ayer, ayer como siempre. El hombre, la tierra y el sol, el agua para la vida y el viento que pasa y saluda, y refresca sus cuerpos curtidos, sus rostros de barro, sus manos como ramas, sus raíces bien plantadas.

Como siempre, le erramos al camino fácil, y nos vamos por el de abajo, por el que sube y baja las lomas que dividen cada una de las comunidades. Caminamos y caminamos. Subimos y bajamos. Atravesamos campos de trigo, congregaciones de cabritos, y mucha gente que saluda con una sonrisa y un poco de timidez.

La noche se acerca y nosotros seguimos caminando extenuados, aún con la utópica idea de llegar al extremo norte y acampar en las ruinas del templo. Ilusos, nos percatamos con las primeras estrellas, que nuestro plan es realmente imposible, y toca armar la carpa allí donde estamos, sobre la arena blanca de una angosta playita. A hacer fuego y a dormir, que mañana el viaje continúa.

Comentarios

  1. Que hermoso! Gracias :) Saludos a ambos peregrino! q lindas todas tus historias del viaje

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